martes, 13 de marzo de 2012

Regalo: Czeslas Milosz.

Que día tan feliz.
Se disipó la niebla temprano, yo trabajaba en el jardín.
Los colibríes se detenían sobre las madreselvas.
No había nada en la tierra que deseara tener.
No conocía a nadie que valiera la pena envidiar.
Olvidé todo el mal acontecido.
No me avergonzaba pensar que era el que ahora soy.
En el cuerpo no sentía ningún dolor.
Al incorporarme, vi el mar azul y unas velas.

Tan Poco: Czeslas Milosz.

He dicho tan poco.
Días breves.

Días breves.
Noches breves.
Años breves.

He dicho tan poco.
No he tenido tiempo.

Han fatigado mi corazón
El entusiasmo,
La desesperación,
El ardor,
La esperanza.

Las fauces del leviatán
Se han cerrado sobre mí.

He yacido desnudo en orillas
De islas desiertas.

La blanca ballena del mundo
Se me ha llevado hacia el abismo.

Y ahora ya no sé
Que ha sido real.

Sentido: Czeslas Milosz.

-Cuando muera, veré el forro del mundo.
La otra cara , tras el pájaro, la montaña y la puesta de sol.
El significado verdadero que reclama ser descifrado.
Lo que no encajaba, acabará encajando.
Lo que era incomprensible, será comprensible.

-¿Y si no existe ningún forro del mundo?
¿Y si el tordo en la rama no es ningún signo,
Solo un tordo en la rama, y si el día y la noche
Se suceden sin parar mientes en el sentido,
Y no hay nada en la tierra, excepto esta tierra?

Si fuese así,  quedaría sin embargo
Una palabra despertada por unos efímeros labios,
Y que corre, corre, mensajero incansable,
En los campos interestelares, en el torbellino galáctico,
Una palabra que protesta, apela, grita.


Prado: Czeslas Milosz.

Era un prado ribereño, exuberante, antes de la siega del heno.
En un inmaculado día de un sol de Junio.
Lo he buscado toda la vida, lo he encontrado y reconocido:
Aquí crecía la hierba y las flores que eran familiares a aquel niño.
Por los párpados medio cerrados absorbía la luminosidad.
Y el olor me abrazó, y se detuvo cualquier conocimiento.
De repente noté que desaparecía y que lloraba de felicidad.

“Pero los libros”. (Para Czeslaw Milosz).

Te vuelvo a tener en los anaqueles, de donde nunca
deberías haberte ido, pero fue el viaje
el que me alejó de ti. Un viaje para llegar
a ti. La paradoja de las distancias llega aquí
al paroxismo. Me alejo de la letra
impresa para acercarme en la geografía.
He llegado a tu última ciudad cuando tú
ya no estabas. Te he buscado en los vestigios
de los edificios, en las sombras de las fachadas.
Me he convertido en todos los oficios posibles,
en rastreador de palabras olvidadas,
en el ladrón y alquimista de tus versos,
para darte otro aliento en otros sonidos.
Todo ha sido una búsqueda de ti, hasta ahora,
que los libros me han devuelto a mí.
Ocupas la parte central de la biblioteca,
es éste tu lugar. He llegado hasta aquí
para poder encontrar la dirección correcta.
La distancia es un concepto mental,
una ecuación de matemáticas donde
todos los elementos son intercambiables.
Menos los libros, la tinta, las palabras
anudadas para recorrer la travesía,
los dardos para dar en el blanco.
Como el blanco de nieve tras la ventana.
Te imagino allí con tu bastón, escribes
tu último poema con lentitud.
Y veo que es un camino. Mi viaje.
Pero de mí ya me separan kilómetros,
los años de pérdidas y de ganancias.
No es un viaje a la deriva, del naufragio
ha salvado las manos llenas de libros
que me han conducido de nuevo a casa.

Tratado Poético: Czeslas Milosz.

Que el habla familiar sea sencilla.
Para que quien escuche la palabra
Vea un manzano, un rio, un recodo en la senda,
Como ante el destello de un rayo en verano.

Pero el habla no puede ser tan solo
Una imagen. Hace siglos la encantan
El vaivén rítmico, sueños, la música.
Indefensa, la aparta el mundo seco y áspero.

Más de uno pregunta porque siente
verguenza al leer libros de poemas,
Como si el autor, sin un fin concreto,
Hablara a alguien que es de peor índole.
Enga;ando, apartando el pensamiento.

Con pizcas de bromas, payasadas, sátira,
La poesía aún puede gustar.
Su excelencia entonces es valorada.
Pero la lucha donde está la vida en juego
Se libra en la prosa. No fue así siempre.

Y entonces un pesar inconfesable surge.
Las novelas y ensayos sirven, pero no duran.
Porque pesa más de una buena estrofa
Que el esfuerzo de juntar muchas páginas.

Czeslas Milosz: Premio Novel de Literatura.

Nacido en 1911, fue poeta, escritor, autor de ensayos y traductor. En 1980 fue galardonado con el PREMIO NOBEL DE LITERATURA; dos años antes recibió otro prestigioso premio por el conjunto de su obra literaria, el Neustadt en los Estados Unidos. Su obra ha sido traducida a decenas de idiomas. Ha sido Doctor honoris causa por varias universidades de Estados Unidos y de Polonia, así como ciudadano de honor  de Lituania y de la ciudad de Cracovia.