sábado, 28 de abril de 2012

Equipo de futbol Unión Progreso

Agasajo de bienvenida

Primer automóvil en Ayabaca

Hnos. Miguel e Imelda Rios

Fotografía colectiva para documento de identidad

Familia Timoteo Carrión en estudio

Miembros del Poder Judicial en un agasajo

Don Lizardo Acuña

Héctor Quevedo Timoteo

Segundo Gálvez Timoteo

María Flores Medina y Jorge Camino Flores

Austregilda Timoteo Carrión

Celso Acuña y Flora Calle

Normalista Emiliano Ortega

Srta. Algendonis en estudio

Félix Ruben Quevedo Timoteo y esposa Delia

Autoretrato de Rubén Quevedo Timoteo


Delia Rentería con Jorge y Susana Quevedo Renteria

EL RETRATO COMO REFUGIO

Ayabaca en la fotografía de Rubén Quevedo


Una de las exposiciones con entrañables recuerdos de lejanos pueblos que fueron irrumpidos por genios visuales que dejan un archivo loable para mí en lo personal. En la provincia de Ayabaca nace Rubén Quevedo, vislumbró a su familia y a sus amigos con su destreza en la música. Fue organista en una capilla y tuvo contacto con el reconocido fotógrafo Pedro N. Montero. Ingresó al magisterio en la especialidad de Historia. Regresa a su pueblo de origen a raíz del terremoto en Piura. Fue coloborador en el diario "El Tiempo" y "La Industria" de Piura, su hijo Jorge empezó ayudarle en su trabajo como fotógrafo. A partir de 1917 Quevedo llega así a irrumpir a este apacible pueblo de Ayabaca, ubicado en los Andes del norte de Piura (Perú).
Puso de moda la expresión "vamos a fotear" en alusión a lo divertido y misterioso de verse representado por primera vez por una cámara inventando un género casi desconocido, retratando el rostro humano de una sociedad compleja, donde buscaron un refugio ideal donde guardarían aspectos familiares, felices, políticos y sociales de sus vidas. Así de esta manera se potencia el valor la obra de Quevedo como refugio de la memoria colectiva de un pueblo singular. 
Andrés Garay Albujar hace este trabajo formidable dejando este legado bien conservado.