miércoles, 9 de mayo de 2012

UN DIFICIL RECOMIENZO

Una nueva política para los aislados

Con la caída del caucho y la retirada de los patrones, los pueblos aislados, libres de correrías y las amenazas poco a poco se fueron reponiendo poblacionalmente y ampliaron el territorio en el que viven. Sin embargo, en las tierras indígenas reconocidas a lo largo de la frontera, los aislados encuentran a otros índios que usan ropa, escopetas y viven en casas, tal como los antiguos invasores blancos.


La proximidad y las disputas territoriales generaron una nueva fase de conflictos en las cabeceras de los ríos Laco, Envira, Tarauacá, Jordán y Jurá. De un lado, los aislados y del otro, los Kashinawas, en los ríos Jordán y Breu; los Ashaninka de los Madijá en el Envira, y los Manchineri en el río Laco. Muchos de estos indios creían que los "bravos" debían  ser "amansados" o muertos, reproduciendo así el mismo discurso de los antiguos patrones. Los conflictos se agravaron a mediados de la década de los 80. Los Kashinawa del río Jordán y los Ashaninkas del río Envira pidieron a la FUNAI (Fundación Nacional del Indio, órgano del gobierno que establece y ejecuta la política indigenista en el Brasil) la creación de "frentes de atracción", para atraer y sedenterizar a los indígenas y así poner fin a los conflictos armados y al robo de sus casas.
En el Acre, fue creado en 1987 el Frente de Atracción Río Jordán, rebautizado como frente de contacto Envira, y a partir del 2001, como Frente de Protección Etnoambiental Río Envira.

Mapa de referencia de indígenas aislados en el Brasil

José Carlos de los Reyes Meirelles Jr.

José Carlos Meirelles, experto en tribus aislados de la FUNAI y cabeza del Frente de Protección Etnoambiental Río Envira

LOS DUEÑOS DE LA TIERRA


Antes de la llegada del hombre blanco


Un gran número de pueblos indígenas - en su mayoría pertenecientes a los grupos lingüísticos Pano, Arawak y Arawá, habitaba las cabeceras del río Acre, Laco, Chandles, Purús, Envira y Yurúa. Las aldeas y viviendas comunales eran construidas en tierra firme, en las cabeceras de arroyos, lejos de los cursos de los ríos mayores. La agricultura era combinada con la caza y la recolección de productos del bosque, actividades realizadas en grandes extensiones territoriales. En general, estos pueblos no utilizaban canoas.
Durante los meses más secos, descendían hasta las márgenes de los grandes ríos para recolectar huevos de taricaya y cazar caimanes. La fertilidad de la tierra permitían a los pueblos aislados realizar una agricultura diversificada, principalmente de yuca, plátano, maíz y batata. Además de papaya, achiote, algodón y otras especies domesticadas y mejoradas por el cultivo selectivo, las legumbres, la pesca y los recursos del bosque proporcionan a estos pueblos condiciones óptimas para mantener una densidad poblacional relativamente alta.

El ciudadano alemán Cur Unkel (1883-1945) llegó a Brasil en 1903, donde se nacionalizó en 1922. Realizó investigaciones etnológicas de grupos indígenas, trabajó para el Servicio de Protección de los Indios (SPI) y reunió colecciones de cultura tangible para museos extranjeros. Los guaraníes le dieron el nombre de Nimuendajú.

VIVIENDO EN EL BOSQUE


El arco de la esperanza


Conozcamos un poco de los saberes tradicionales que permiten a los indígenas aislados a vivir con tecnologías simples, perfectamentes adaptadas a la realidad del bosque tropical húmedo.

Usando fuego, cerámica, algunos instrumentos cortantes como hachas de piedra o pedazos de madera dura para quebrar pequeños arbustos, los aislados consiguen hacer sus viviendas o malocas, talar la vegetación, fabricar arcos y flechas, tejidos y cocinar alimentos.

Producen arte atreves de la confección de collares, tiaras, tocados y pintura corporal. En algunos grupos las mujeres hilan y tejen el algodón, confeccionando redes, cintos y tiaras. En otros, hacen faldas, redes y cuerdas usando la fibra vegetal chambira.

Conocen el fuego frotando rápidamente una varilla de madera dura contra una más suave. Una vez que consiguen encenderla, procuran no dejar que se apague, porque el proceso de prender toma tiempo y es trabajoso.

¿Como hace un indio aislado para fabricar un arco de chonta, una de las maderas más duras de la Amazonía?

1. Derriba la madera con fuego.
2. Usa también fuego para cortar y colar el arco.
3. Golpea el pedazo de tronco hasta hacer una grieta.
4. De la grieta extrae una tablilla que le servirá para hacer el arco.
5. Talla la tablilla hasta darle forma al arco haciendo uso de un diente de jabalí o huangana.

Fabricar un arco demora entre dos y tres meses, pues el trabajo es realizado por los hombres en su tiempo de ocio, por las noches frente a la fogata. Un indígena aislado trabaja permanentemente en la elaboración de un arco, pues aunque se tenga uno, siempre es bueno tener otro de reserva.