sábado, 2 de junio de 2012

YO NO ME RIO DE LA MUERTE...Javier Heraud

Sucede simplemente, que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles".
Javier Heraud (1942-1963)




“Pensadlo: Ser poeta no es decirse a sí mismo.
Es asumir la pena de todo lo existente,
es hablar por los otros, es cargar con el peso
mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante

que recorre los limbos procurando poblarlos”.
Homenaje a "Rodrigo Machado"
(El poeta guerrillero)


Una propuesta visual que tiene jerarquía alrededor del brillante poeta peruano más emblemático del siglo XX. Su vida y obra nos deja un legado cultural para las posteriores generaciones, morir a los 21  lo convierte en una leyenda, más aún si es poeta. Desde muy joven ya había recibido premios, conocido con la distinción del "Poeta joven del Perú". Javier Heraud era mellizo generacional de Cesar Calvo, con quien compartió el premio. Pero mientras a Cesar lo atraparon las palabras y las mujeres, en esa orden; a Heraud lo raptaron las ideas.



En el año 1962, recibe una beca para estudiar cinematografía en Cuba, junto con otros estudiantes comunistas de Chile llega a conocer a Fidel Castro y se une al Ejército de Liberación Nacional. Y es aquí como un hombre amante de la poesía visual se apasiona de la cinematografía, no resulta tan descabellado.
La poesía de Javier Heraud ha sido traducida al inglés, francés, alemán, portugués, etc. Sus poemas han sido musicalizados por artistas populares como Norma Alvizuri y Marcela Silva Pérez. Chabuca Granda compuso una serie de canciones rindiéndole homenaje.Diversos colegios, institutos, centros de investigación cultural y social llevan su nombre.


La exposición reúne a artista de diferentes generaciones y tendencias a fin de que cada uno dé una visión personal del poeta a partir de su propia experiencia y de la lectura de su obra. Los trabajos artísticos se complementan con reportajes y vídeos sobre la obra, vida y muerte de Javier Heraud. Entre los participantes figuran: Luz María Bedoya, Morfi Jiménez, Diego Lamas, Nicolás Lamas, Jorge Miyagui, Pablo Patrucco, Enrique Polanco y Javier Silva. Cabe destacar que los documentos y testimonios fue un aporte de Ernesto Hermosa, Herman Schwarz y Mario Vargas Llosa y la curaduría está a cargo de David Flores-Hora.


POEMA

EL RIO


Yo soy un río, voy bajando por las piedras anchas,
voy bajando por las rocas duras,
por el sendero dibujado por el viento.

Hay árboles a mi alrededor
sombreados por la lluvia.

Yo soy un río, bajo cada vez
más furiosamente, más violentamente
bajo cada vez que un puente me refleja
en sus arcos.

Yo soy un río un río
un río cristalino en la mañana.
A veces soy tierno y bondadoso.
Me deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.

Los niños se me acercan de día,
y de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

Yo soy el río.
Pero a veces soy bravo y fuerte
pero a veces no respeto
ni a la vida ni a la muerte.

Bajo por las atropelladas cascadas,
bajo con furia y con rencor,
golpeo contra las piedras más y más,
las hago una a una pedazos interminables.

Los animales huyen,
huyen huyendo cuando me desbordo
por los campos, cuando siembro
de piedras pequeñas las laderas,
cuando inundo las casas y los pastos,
cuando inundo las puertas y sus corazones,
los cuerpos y sus corazones.





Y es aquí cuando más me precipito
Cuando puedo llegar a los corazones,
cuando puedo cogerlos por la sangre,
cuando puedo mirarlos desde adentro.


Y mi furia se torna apacible,
y me vuelvo árbol,
y me estanco como un árbol,
y me silencio como una piedra,
y callo como una rosa sin espinas.


Yo soy un río.
Yo soy el río eterno de la dicha.
Ya siento las brisas cercanas,
ya siento el viento en mis mejillas,
y mi viaje a través de montes, ríos,
lagos y praderas se torna inacabable.


Yo soy el río que viaja en las riberas,
árbol o piedra seca
Yo soy el río que viaja en las orillas,
puerta o corazón abierto
Yo soy el río que viaja por los pastos,
flor o rosa cortada
Yo soy el río que viaja por las calles,
tierra o cielo mojado
Yo soy el río que viaja por los montes,
roca o sal quemada
Yo soy el río que viaja por las casas,
mesa o silla colgada
Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
árbol fruta rosa piedra mesa
corazón corazón y puerta retornados,





Yo soy el río que canta al mediodía
y a los hombres, que canta ante sus tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.


Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas quebradas,
por los ignotos pueblos olvidados,
por las ciudades atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas, hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas, los árboles cantan con el río,
los árboles cantan con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis brazos.




Llegará la hora en que tendré que
desembocar en los océanos,
que mezclar mis aguas limpias con sus aguas turbias,
que tendré que silenciar mi canto luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al alba de todos los días,
que clarear mis ojos con el mar.


El día llegará, y en los mares inmensos
no veré más mis campos fértiles,
no veré mis árboles verdes,
mi viento cercano, mi cielo claro,
mi lago oscuro, mi sol,
mis nubes, ni veré nada,
nada, únicamente el cielo azul,
inmenso, y todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas aguas apagadas.
























En un patio de la cárcel


de Samarcanda he jugado muchísimo el ajedréz..

Javier Heraud

Por que mi patria es hermosa


como una espada en el aire...